Pieza de cerámica esmaltada en rosa a alta temperatura que forma parte de la serie Camino, donde exploro cómo elevar o trascender una línea dibujada para generar cuerpos tridimensionales. Al trabajar con la técnica de churros, el barro manualmente se apoya y se aplasta sobre la capa previa, del mismo modo que una máquina 3D apoya el filamento sobre el nivel anterior. La repetición y el peso del material es importante en este proceso donde las formas vegetales y ornamentales se convierten en seres torpes, punzantes y robustos.